viernes, 8 de noviembre de 2013

EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE MI VIDA

Escuchar una canción con la que me siento identificada en algún momento de mi vida hace que automáticamente me venga la inspiración y no pueda dejar de escribir. Lo que sea, con o sin sentido. Lo que me sale del alma, ni si quiera me pasa por la cabeza, no me da tiempo a pensar.

Mis manos buscan el teclado, mis dedos se mueven solos sintiendo cada uno de los golpecitos. Tecla a tecla, letra a letra. Se van formando palabras, frases, párrafos y termina siendo una historia sin pies ni cabeza. Una historia que sale de mí, de lo más profundo de mi alma.

Preguntas, respuestas, historias, realidades. Todo entremezclado en las mismas líneas. Sin un orden, sin una lógica. Simplemente están ahí por pura casualidad.

Hay una canción que no consigo sacarme de la cabeza. La letra me recuerda muchas cosas. Me hace emocionar y revivir momentos y sentimientos que creía enterrados. Tiene un doble significado para mí. Por un lado, como el título indica, me recuerda a ese "primer día del resto de mi vida". Ese momento en el que dije "se acabó", en el que decidí que no podía seguir así. Ese momento en el que era él o yo. Lágrimas acabadas en sonrisas a largo plazo o noches abrazadas a la almohada. Un adiós. Un nuevo comienzo. Pasar página.

Por otro lado está el recuerdo, el saber que hay cosas que nunca se olvidan. Que puedes pasar página pero tu cuerpo sigue actuando por cuenta propia. Que no puedes controlarlo. Que sabes lo que sientes, lo que haces, pero no te fías de lo que podría llegar a pasar si te dejases llevar.

Hay cosas que nunca cambian. Pasan los años y siguen ahí, con distinta apariencia pero con el mismo fondo. Esas mismas cosas son las que te mantienen con vida, con fuerza, con ganas de seguir.

La gente cambia, desilusiona, hace daño a otra gente, pero también sacan sonrisas, iluminan un día gris y hacen que te sientas vivo y valores más las cosas.

A veces nos hacen daño y pensamos que nunca podremos perdonar. Y puede que nunca lo olvidemos, pero llegará el día en que te darás cuenta de que existen cosas mucho más importantes que vivir recordando el pasado y aquello que nos ha hecho estar así.

Si una persona está destinada a estar en tu vida, sea como sea lo estará. Y no podrás hacer nada para evitarlo. Así que, ¿por qué vivir con rencor y odio hacia alguien a quien has querido y ha sacado lo mejor de ti? Todos nos equivocamos, somos humanos. Todos herimos y somos heridos y, por eso, todos merecemos perdonar y ser perdonados.

Tal vez nunca olvide algunas cosas que me han pasado tiempo atrás, pero ahora intento vivir con lo que tengo, con los que tengo. Nunca sabes lo que podría pasar mañana, así que disfruta el presente y no te arrepientas de nada.

Mi filosofía de vida siempre ha sido darlo todo de mí, hasta que ya no pueda más. Así nunca podré arrepentirme. Prefiero hacer de más y saber que he hecho todo lo que estaba en mis manos, a escuchar a mi orgullo y abandonar a la primera de cambio. Aunque termine mal, aunque me hagan daño, yo siempre estaré en paz conmigo misma.

El primer día del resto de tu vida no tiene que ser triste, ni demasiado alegre, ni definitivo. Puede que solo sea un cambio de mentalidad, de perspectiva de tu propia vida o un simple paso más hacia la madurez. Quién sabe, cada uno lo vive a su manera. En mi caso, creo que ha sido un cambio, un avance, un descubrimiento. Una forma de conocerme más a mi misma, de conocerme mejor. Descubrir nuevos mundos, nuevas personas, partes de mí que no conocía.

Los cambios siempre son positivos si así lo queremos. Pero no siempre son definitivos o tan literales. A veces duran una temporada o simplemente son chiquititos y casi no se pueden percibir. De todas maneras, un cambio siempre viene bien. Yo estoy en una fase de cambios, de descubrimientos, de querer saber quién soy realmente y qué quiero en mi vida. Poco a poco voy teniendo todas y cada una de las respuestas a mis preguntas (y eso que son millones).

He aquí la canción que me ha inspirado a escribir esta publicación, la que tanto les gusta a mis manos para escribir sin hacer caso a mi cabeza. La letra es preciosa, aunque hay mil maneras de representarla. Supongo que tantas como personas hay en el mundo. Para mí, no es una canción de despedida. Es una canción que incita a nuevos comienzos. Sin olvidar lo que se deja atrás. Los recuerdos son parte de nosotros. Los buenos y los malos. Todos ellos nos hacen ser lo que somos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario