jueves, 4 de julio de 2013

SIMPLEMENTE


Hay momentos en la vida que te cambian por completo. Tanto buenos como malos. No podemos evitarlo. Una acción, un hecho, un gesto o una palabra pueden hacer que nuestra vida de un giro de 360º en cuestión de segundos. Tal vez alguien te haya hecho feliz. Tal vez alguien te haya hecho sonreir. Tal vez un lugar te haga ser distinto. O (simplemente) tal vez sea hora de cambiar. De dejar cosas atrás y abrir las puertas a lo que esta por llegar.

Hay momentos en la vida que deciden quién vas a ser y cómo vas a vivir tu vida. Cómo vas a conseguir todo aquello que sueñas. Dónde comenzará tu aventura. Quién va a formar parte de ella. Quién se irá. O (simplemente) a quién nunca dejarás ir.

Hay momentos en la vida que te hacen replantearte todo aquello en lo que has creído siempre. ¿Un amor para toda la vida? ¿Amigos que siempre estarán ahí? ¿Un lugar que siempre será tu hogar? A veces el amor no dura para siempre, pero no quiere decir que haya terminado o que no haya sido real. A veces los amigos no están a cada momento, pero eso no quiere decir que no estén cuando de verdad les necesites. A veces el lugar en el que vives no va a ser el lugar en el que vivirás, pero eso no quiere decir que no sea tu hogar. A veces hay que dejar de pensar tanto las cosas y seguir a tu corazón. O (simplemente) arriesgarse a vivir.

Hay momentos en la vida en los que hay que usar el pensamiento lateral. Ver las cosas de otra manera, en perspectiva. Mirar el lado bueno de las cosas. Encontrar tu propio sentido de la vida. Descubrir quién eres y hacia dónde vas. Saber qué necesitas, qué quieres y qué tienes. O (simplemente) qué te hace feliz.

Hay momentos en la vida en los que necesitas una mano amiga, un abrazo, una caricia, un mimo, un amor, una palabra que te salve. Todos tenemos días malos. Todos buscamos ser rescatados de la rutina. Buscamos algo que nos cambie. Queremos algo nuevo. Queremos ser rescatados de nuestra vida. O (simplemente) ser rescatados de nosotros mismos.

Hay momentos en la vida en los que nos sentimos solos. En los que sentimos que nadie puede cambiarnos. Que nadie puede ayudarnos. Momentos en los que nos volvemos egoístas por el simple hecho de que queremos sentirnos queridos, apreciados y acompañados. O (simplemente) queremos sentir que alguien se preocupa por nosotros.

Hay momentos en los que nos sentimos vivos, llenos de amor, completos. Esos momentos en los que sentirmos cerca a la gente que queremos. Esos momentos en los que alguien te saca una sonrisa. En los que bailas, cantas, gritas, ries, lloras, callas, miras, sonríes. O (simplemente) esos momentos en los que vives.

Hay momentos en los que los momentos no importan. Hay momentos en los que importa vivir, compartir, sonreir, querer, disfrutar, amar, ser feliz. Hay momentos en los que no importan las complicaciones, las lágrimas, la tristeza, los corazones rotos. En esos momentos sólo importa quién eres y quién está a tu lado haciéndote feliz. En esos momentos hay que apagar la cabeza y encender el corazón. Esos momentos son los que nos cambian, nos crecen, nos mejoran, nos alegran, nos ayudan. O (simplemenete) nos salvan.

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