domingo, 24 de noviembre de 2013

Vengo a decirte...


Vengo a decirte lo mismo que tantas veces te he dicho. Eso que poco me cuesta y que tú nunca has oído. Vengo a decirte que el tiempo que ya llevamos perdido es solo un punto pequeño en el cielo del olvido. Que todo el daño que tengo y lo que ya hemos sufrido tiene que servir de algo para que hayas aprendido. Vengo a decir que lo siento aunque no tenga un motivo para que, cuando estés sola, sientas que a tu lado sigo. Para que sientas que tienes siempre a tu lado un amigo. Porque no quiero perderte, no quiero ser yo el perdido. Que como yo a veces sueño, nadie ha soñado contigo. Que como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo.

Pequeña de las dudas infinitas, aquí estaré esperando mientras viva. No dejes que todo esto quede en nada porque ahora estés asustada. Tranquila que la luna aún no se apaga, que esa luz siempre nos guarda.
 
 
 


 

sábado, 16 de noviembre de 2013

THE FAULT IN OUR STARS

Anoche me pasó algo que pocas veces me ocurre. Empecé a leer un libro y no pude irme a dormir hasta que lo terminé. He leído muchos libros, demasiados, pero cuando un libro me engancha de verdad, TENGO que leerlo entero. Con muy pocos libros me ha pasado. Aunque me gusten, no todos me enganchan de tal manera. Pero, este libro es especial. Tiene algo que hace que tengas que seguir pasando sus páginas y adentrándote en esa historia, en ese nuevo mundo. "Bajo la misma estrella" es más que una simple historia y entra, automáticamente, a mi lista de favoritos.

Cuando leo un libro, me monto mis propias historias. Imagino que me está ocurriendo a mí. La protagonista soy yo. Mezclo momentos de mi vida con lo que va ocurriendo en la historia y creo una nueva donde se mezcla la realidad y la fantasía. Y, seamos sinceros, ¿quién no lo ha hecho alguna vez?



Tengo una especie de obsesión con el tema del cáncer. Libros, películas... Disfruto con esas historias, al mismo tiempo que me conmuevo y me rompo por dentro. Cuentan la vida de personas increíblemente fuertes que viven momentos muy duros en sus vidas. Pero no es todo tan negro, también hacen amigos, se enamoran, viajan, viven experiencias inolvidables.... En resumen, disfrutan de los momentos y sacan lo mejor y lo peor de sí mismos. Algo que deberíamos de hacer más amenudo las personas "sanas".

"Sanas" entre comillas porque me hace plantearme muchas cosas. La salud la tendremos bien, pero ¿realmente estamos sanos? Yo creo que estamos más enfermos que una persona con un cáncer terminal. Ellos viven más. Y mejor. Hacen lo que realmente piensan que es importante en sus vidas. Dicen lo que piensan y sienten. Hacen lo que quieren. Total, nadie les va a decir nada porque van a morirse. Pero, si lo pensamos con cabeza, todos vamos a morir algún día... Entonces, ¿por qué no hacemos lo que queremos? ¿Por qué no vivimos? ¿Por qué estamos enfermos?

A veces pienso que tendría un vida más plena y feliz si estuviera enferma y supiera que voy a morirme. No dudaría. Diría todo lo que quiero decir, haría todo lo que quiero hacer. Sin miedo. Sin inseguridades. Pasase lo que pasase. Porque, a fin de cuentas, en eso consiste la vida. En hacer todo eso que deseas hacer antes de que tu vida se acabe. Pero, ¿por qué nos cuesta tanto hacerlo? ¿Por qué no podemos simplemente "decidir no privarnos de los sencillos placeres de la vida" como hace Augustus?


Supongo que el miedo nos paraliza. También, el hecho de saber que tenemos tiempo. Tiempo de sobra. Suficiente tiempo. Más tiempo del que necesitamos. Tiempo. Vaya palabra tan simple y a la vez tan compleja. ¿Qué es el tiempo? ¿Es aquello que pasa mientras decidimos cuándo vamos a hacer algo que realmente deseamos hacer? Realmente, ¿es el tiempo lo que nos da miedo? ¿Que se pase? O, ¿que no llegue? ¿Tener demasiado? O, ¿que nunca sea suficiente?

El tiempo es tiempo. El tiempo pasa. Como nuestra vida. Como los momentos. Que van y vienen. No podemos volver el tiempo atrás para revivir los momentos, pero podemos volver a vivirlos e incluso crear algunos nuevos. La vida debería ser "una montaña rusa que no hace más que subir", como dice Augustus. Una constante sucesión de momentos que nos hacen elevarnos hasta conseguir nuestras metas. Una escalada. Una pendiente. Un cúmulo de sensaciones y sentimientos que nos hacen vivir. Y, como le dice Hazel a Augustus, "no vamos a intentarlo, vamos a conseguirlo". No vamos a tener miedo. Vamos a vivir.




viernes, 8 de noviembre de 2013

EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE MI VIDA

Escuchar una canción con la que me siento identificada en algún momento de mi vida hace que automáticamente me venga la inspiración y no pueda dejar de escribir. Lo que sea, con o sin sentido. Lo que me sale del alma, ni si quiera me pasa por la cabeza, no me da tiempo a pensar.

Mis manos buscan el teclado, mis dedos se mueven solos sintiendo cada uno de los golpecitos. Tecla a tecla, letra a letra. Se van formando palabras, frases, párrafos y termina siendo una historia sin pies ni cabeza. Una historia que sale de mí, de lo más profundo de mi alma.

Preguntas, respuestas, historias, realidades. Todo entremezclado en las mismas líneas. Sin un orden, sin una lógica. Simplemente están ahí por pura casualidad.

Hay una canción que no consigo sacarme de la cabeza. La letra me recuerda muchas cosas. Me hace emocionar y revivir momentos y sentimientos que creía enterrados. Tiene un doble significado para mí. Por un lado, como el título indica, me recuerda a ese "primer día del resto de mi vida". Ese momento en el que dije "se acabó", en el que decidí que no podía seguir así. Ese momento en el que era él o yo. Lágrimas acabadas en sonrisas a largo plazo o noches abrazadas a la almohada. Un adiós. Un nuevo comienzo. Pasar página.

Por otro lado está el recuerdo, el saber que hay cosas que nunca se olvidan. Que puedes pasar página pero tu cuerpo sigue actuando por cuenta propia. Que no puedes controlarlo. Que sabes lo que sientes, lo que haces, pero no te fías de lo que podría llegar a pasar si te dejases llevar.

Hay cosas que nunca cambian. Pasan los años y siguen ahí, con distinta apariencia pero con el mismo fondo. Esas mismas cosas son las que te mantienen con vida, con fuerza, con ganas de seguir.

La gente cambia, desilusiona, hace daño a otra gente, pero también sacan sonrisas, iluminan un día gris y hacen que te sientas vivo y valores más las cosas.

A veces nos hacen daño y pensamos que nunca podremos perdonar. Y puede que nunca lo olvidemos, pero llegará el día en que te darás cuenta de que existen cosas mucho más importantes que vivir recordando el pasado y aquello que nos ha hecho estar así.

Si una persona está destinada a estar en tu vida, sea como sea lo estará. Y no podrás hacer nada para evitarlo. Así que, ¿por qué vivir con rencor y odio hacia alguien a quien has querido y ha sacado lo mejor de ti? Todos nos equivocamos, somos humanos. Todos herimos y somos heridos y, por eso, todos merecemos perdonar y ser perdonados.

Tal vez nunca olvide algunas cosas que me han pasado tiempo atrás, pero ahora intento vivir con lo que tengo, con los que tengo. Nunca sabes lo que podría pasar mañana, así que disfruta el presente y no te arrepientas de nada.

Mi filosofía de vida siempre ha sido darlo todo de mí, hasta que ya no pueda más. Así nunca podré arrepentirme. Prefiero hacer de más y saber que he hecho todo lo que estaba en mis manos, a escuchar a mi orgullo y abandonar a la primera de cambio. Aunque termine mal, aunque me hagan daño, yo siempre estaré en paz conmigo misma.

El primer día del resto de tu vida no tiene que ser triste, ni demasiado alegre, ni definitivo. Puede que solo sea un cambio de mentalidad, de perspectiva de tu propia vida o un simple paso más hacia la madurez. Quién sabe, cada uno lo vive a su manera. En mi caso, creo que ha sido un cambio, un avance, un descubrimiento. Una forma de conocerme más a mi misma, de conocerme mejor. Descubrir nuevos mundos, nuevas personas, partes de mí que no conocía.

Los cambios siempre son positivos si así lo queremos. Pero no siempre son definitivos o tan literales. A veces duran una temporada o simplemente son chiquititos y casi no se pueden percibir. De todas maneras, un cambio siempre viene bien. Yo estoy en una fase de cambios, de descubrimientos, de querer saber quién soy realmente y qué quiero en mi vida. Poco a poco voy teniendo todas y cada una de las respuestas a mis preguntas (y eso que son millones).

He aquí la canción que me ha inspirado a escribir esta publicación, la que tanto les gusta a mis manos para escribir sin hacer caso a mi cabeza. La letra es preciosa, aunque hay mil maneras de representarla. Supongo que tantas como personas hay en el mundo. Para mí, no es una canción de despedida. Es una canción que incita a nuevos comienzos. Sin olvidar lo que se deja atrás. Los recuerdos son parte de nosotros. Los buenos y los malos. Todos ellos nos hacen ser lo que somos.