Anoche me pasó algo que pocas veces me ocurre. Empecé a leer un libro y no pude irme a dormir hasta que lo terminé. He leído muchos libros, demasiados, pero cuando un libro me engancha de verdad, TENGO que leerlo entero. Con muy pocos libros me ha pasado. Aunque me gusten, no todos me enganchan de tal manera. Pero, este libro es especial. Tiene algo que hace que tengas que seguir pasando sus páginas y adentrándote en esa historia, en ese nuevo mundo. "Bajo la misma estrella" es más que una simple historia y entra, automáticamente, a mi lista de favoritos.
Cuando leo un libro, me monto mis propias historias. Imagino que me está ocurriendo a mí. La protagonista soy yo. Mezclo momentos de mi vida con lo que va ocurriendo en la historia y creo una nueva donde se mezcla la realidad y la fantasía. Y, seamos sinceros, ¿quién no lo ha hecho alguna vez?
Tengo una especie de obsesión con el tema del cáncer. Libros, películas... Disfruto con esas historias, al mismo tiempo que me conmuevo y me rompo por dentro. Cuentan la vida de personas increíblemente fuertes que viven momentos muy duros en sus vidas. Pero no es todo tan negro, también hacen amigos, se enamoran, viajan, viven experiencias inolvidables.... En resumen, disfrutan de los momentos y sacan lo mejor y lo peor de sí mismos. Algo que deberíamos de hacer más amenudo las personas "sanas".
"Sanas" entre comillas porque me hace plantearme muchas cosas. La salud la tendremos bien, pero ¿realmente estamos sanos? Yo creo que estamos más enfermos que una persona con un cáncer terminal. Ellos viven más. Y mejor. Hacen lo que realmente piensan que es importante en sus vidas. Dicen lo que piensan y sienten. Hacen lo que quieren. Total, nadie les va a decir nada porque van a morirse. Pero, si lo pensamos con cabeza, todos vamos a morir algún día... Entonces, ¿por qué no hacemos lo que queremos? ¿Por qué no vivimos? ¿Por qué estamos enfermos?
A veces pienso que tendría un vida más plena y feliz si estuviera enferma y supiera que voy a morirme. No dudaría. Diría todo lo que quiero decir, haría todo lo que quiero hacer. Sin miedo. Sin inseguridades. Pasase lo que pasase. Porque, a fin de cuentas, en eso consiste la vida. En hacer todo eso que deseas hacer antes de que tu vida se acabe. Pero, ¿por qué nos cuesta tanto hacerlo? ¿Por qué no podemos simplemente "decidir no privarnos de los sencillos placeres de la vida" como hace Augustus?
Supongo que el miedo nos paraliza. También, el hecho de saber que tenemos tiempo. Tiempo de sobra. Suficiente tiempo. Más tiempo del que necesitamos. Tiempo. Vaya palabra tan simple y a la vez tan compleja. ¿Qué es el tiempo? ¿Es aquello que pasa mientras decidimos cuándo vamos a hacer algo que realmente deseamos hacer? Realmente, ¿es el tiempo lo que nos da miedo? ¿Que se pase? O, ¿que no llegue? ¿Tener demasiado? O, ¿que nunca sea suficiente?
El tiempo es tiempo. El tiempo pasa. Como nuestra vida. Como los momentos. Que van y vienen. No podemos volver el tiempo atrás para revivir los momentos, pero podemos volver a vivirlos e incluso crear algunos nuevos. La vida debería ser "una montaña rusa que no hace más que subir", como dice Augustus. Una constante sucesión de momentos que nos hacen elevarnos hasta conseguir nuestras metas. Una escalada. Una pendiente. Un cúmulo de sensaciones y sentimientos que nos hacen vivir. Y, como le dice Hazel a Augustus, "no vamos a intentarlo, vamos a conseguirlo". No vamos a tener miedo. Vamos a vivir.



No hay comentarios:
Publicar un comentario