martes, 8 de julio de 2014

Noches y días

El día siempre comienza con el amanecer, un sol tan increíble que llena la mañana de color y alegría, y termina con la luna que nace mientras el fuego se esconde. Así mismo ocurre con las relaciones, cuando empiezan todo es precioso y te hace feliz; ese sol ilumina nuestras vidas y nos hace verlo todo desde el punto de vista del “enamoramiento” inicial. Al pasar el tiempo ese fuego del principio se va escondiendo, ya no es tan intenso, y da paso a la luz que ilumina las más oscuras partes de nosotros mismos que contienen nuestros mayores miedos y los secretos más inconfesables. Esa luz blanca y pura es fría, no quema como el fuego del principio, pero hace que todas las cosas se vean más bonitas; de noche todo se ve más bonito, más romántico, más real. Esta luz deja nuestras almas al descubierto, nos abre al otro y muestra aquello que nos enamora, como la luz de luna en la noche nos permite apreciar la belleza de las estrellas. De noche nos volvemos más sensibles, más soñadores y más melancólicos, apreciamos todo de otra manera que durante el día; los sentimientos salen a la luz de la luna. Esta luz nos encamina nuevamente a ese fuego que, tras una larga noche estrellada, nos hace apreciar el sol de la misma manera que amamos la luna.

Hay relaciones que son como amaneceres; un fuego intenso rodeado de momentos de mucha actividad y vida. Otras, en cambio, son lunas, tranquilas y resplandecientes, rodeadas de pequeños brillos que desembocan en fuegos intensos, desgarradores y apasionados. Las primeras se cimientan sobre la pasión y la atracción física; sexo, lujuria y sentimientos muy extremos que fluyen por nuestras venas a toda velocidad. En cambio, las relaciones lunares son más duraderas, más fuertes, combinan esa pasión con el respeto y admiración por el otro; muestran tus debilidades frente a la otra persona y te abren a ella hasta el punto de quedarte frágil y desnudo, dándole la posibilidad de conocerte plenamente.

A todos nos gustan los amaneceres y las noches estrelladas.



A.

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